miércoles, 29 de agosto de 2018


Después de un breve, intenso y extraño revés con la osita, Burny siguió con la misma vida de papayas y locura; pero ahora algo en él había cambiado.

El monito al cual todos conocían ¡Ya no era el mismo! Las barreras fueron más fuertes, sus muros más altos y los animalitos que con él se juntaban lo notaron.  

Burny inicio una fuerte amistad con un Puma llamado Giacomo, este era muy solitario, vivía una vida entre hojas, cuevas  y papayas. Al principio las papayas fueron una cosa en común que los unió como compañeros de cuevas, luego poco a poco sus pequeños problemas psicológicos y odio a toda la fauna del boque reforzó su amistad.  

Ellos tenían un grupo muy particular para ir a las cuevas entre ese grupo habían una mapache, una tigrilla, una leona y la osita que de vez en cuando se aparecía después de dormir por mucho tiempo.
Juntos ese grupo vivieron aventuras insuperables en cuevas, bosques desconocidos.

Existía algo llamada la papayaseñal que cuando se tiraba por mensajes en el bosque, todos tenían que acudir a enpapayarse. Era una locura, era una enorme fiesta, era la cumbre de las vidas de Burny y Giacomo.

El tiempo pasó, Burny recobraba cada vez la confianza en los otros animales,  todo era perfecto; pero algo estaba sucediendo con el grupo, poco a poco, sus compañeras empezaron a separarse de ellos y con el tiempo lo inevitable ¡Cayo la maldición!

La maldición consistía en algo simple que se puede evitar pero al final pasa y era que tuvieran hijos.
Burny estaba preocupado por una de sus amigas más que todo y es que al parecer la tigrilla le gustaba un poco; ella era un alma libre, sus padres eran considerados artistas y sus manchas eran algo que lo volvía loco.

Pero la tigrilla ignoraba eso por completo.

Burny procuraba mantener a la tigrilla lejos de las maldiciones, pero esta se ensañaba en meterse con animales que portaban maldiciones ajenas. Burny no sabía qué hacer, pidió ayuda a la osita y esta hablo con la tigrilla. ¡Pero los esfuerzos fueron en vano!

La tigrilla decidió que no sería buena para Burny y este acepto con tristeza la realidad, la dejó ir, y con tristeza en sus ojos vio como la tigrilla caía en la maldición de la banana floja.

Burny y Giacomo vieron caer poco a poco a sus compañeras en las maldiciones que los separarían por siempre. Sin embargo esto no iba a acabar con la amistad de ellos y se mantuvieron firmes hasta ver la maldición desparecer con el viento.

Al tiempo como una luz al final del túnel se dejaron ver un grupo de monitas.

Burny se acerco…


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