Un día inicio una
historia, ahora solo miro fotos de ella, recuerdos vagos de algo que en algún momento
fue llamado amor. Se me ocurren mil y un cosas que vivimos en su momento, pero
que al final fueron degradándose y consumiéndose por la monotonía y falta de interés.
Todos pensamos
que en su momento moriremos con la persona con quien estamos, pero eso puede
ser una completa mentira. Ya sea por causas fortuitas o bien problemas del día
a día, los amores para toda la vida pueden ser tan efímeros como los recuerdos
de un pez.
Ahora solo queda
encontrarse a sí mismos, proponerse metas y superarse en todos los
sentidos.
Al principio esto
da miedo, podrás tener ataques de pánico,
la soledad acosara tu ser y tu
verdadero yo saldrá a la luz (un ente oscuro, lleno de demonios, miedos e
inseguridades).
Lo único bueno de
todo esto es que te darás cuenta que en realidad tú no estás bien y que necesitas
enfrentar esos demonios antes de encontrar a esa persona con la cual pasaras el resto de
tu vida.
Solo esperemos
los demonios no acaben contra nosotros antes de que los superemos.

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